DELIRIO

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Corazón
No le culpes
pudo ser peor.
Llegó a curarse
de un mal de amor
Al volver la esquina
le volvió a encontrar
con una mirada
volvió a infartar.
¿Qué culpa tengo yo?
Se preguntó
Si aun le amo.
si me mira y me derrito
No no podía ser,
le estaba dando la mano
Entre ella y él
todo había acabado
Entre hombre y mujer
Entre corazón y piel
Se juraron no volver
dos corazones dolidos
dicen estar curados
solo ceniza quedó
donde hasta el plomo se fundió.
Nuestro delirio será
volver a vivirlo
Fundir la,pasión y cariño.

© Araceli García Martín

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Y LLEGÓ ENERO

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Mi madre
una gatita mimada
yo fui el cuarto de siete
en su segunda camada.

Y llegó Enero

Los Reyes Magos,
en una cajita me metieron
junto a una flor, un sombrero.
Un lazo rosa y una nota preciosa.

Yo no estoy aquí porque si
para llenar tu vida de colores.
Yo, no llegué pensando
encontrar un blando cojín
donde descansar de mil amores.
Yo, no sabía de este cambio.
Pensé que sería más difícil
amoldarme a tu corazón.
Yo no me equivoqué
necesitabamos amor
y al ver tus ojos amorosos
las plumas de mi alma
se echaron a volar.
Si, ya ves
soy un ser que siente y presiente
y se de tu estado.
Yo siempre esperaré a que quieras
de nuevo volver a mi lado.
Soy tu mascota, soy un ser vivo
Trátame bien, no soy un juguete,
pero juego y disfruto mucho contigo
No me dejes, sin comida y sin agua
Tu eres… mi refugio y mi hogar
Para mí, lo eres todo,
como tu no hay nada ni  nadie igual.

© Araceli Garcia Martin

SUBIR AL CIELO

Llegas y envuelves
mi cuerpo en tus brazos
y pegas mi cara a tu piel.
Atraviesa los cristales sin romperlos;
como atraviesa el pecho la daga del mago,
traspasa las distancias de los océanos.
Alza tu brazo de faro
y toma las nubes algodonosas.
en la playa tus cabellos enredados
bajo palmeras frondosas.
Si has de llegar a mi rosa
no uses la piedra,
usa la palabra
usa tu ternura, usa el amor
no llegues como tormenta
ni como huracán,
calma tu corazón.
tu mi amor, tu mi calma
mi caricia cercana.
Acerca tus aguas a mis tobillos
acerca tus labios a los míos
una hora antes de marchar.
deja que te vea por completo
para subir al cielo una vez más.

© Araceli García Martín

ELLA, NO ERA MEDUSA

Cuando lucía su melena suelta al viento
en la noche su viejo cepillo  parecía  nuevo.
Le gustaba pasear serena hasta el ocaso
Le gustaba escuchar música
y bailar bajo el cielo con sus pies descalzos.

Temblaban  las  hojas del  suelo.
En su piel de naranja, perlas de nácar
El sol, como un cíclope a su piel, se aferraba
el se equivocaba, no debió  bailar  aquél bolero.

Ella no era Medusa ni se asemejaba
Pocas veces se enervaba,
pero cuando sucedía
mejor mantenerse alejados
sin darle problemas en todo el día.

 

© Araceli García Martín

SOLO ESO

La reina de corazones
espera un beso
solo era eso
Tras una impenetrable
barrera de niebla.
por el horizonte
su mirada se aleja
Nadie viene a caballo
por el monte.
clavadas las zarzas en su piel
color grana liquido salado
se desliza hasta los pies.
La angustia la invade
de lado a lado
grande es su impotencia.
por no poder desprender
esos ojos sin clemencia.
Son ellas las hijas
de las almas,
que llegan calladas
que la hacen sentir
parte de esta maraña.
La reina de corazones
espera un beso
solo era eso

© Araceli García Martín

 

DESDE EL PASADO

harapos

Harapos esparcidos,
colgados de un viejo arnés de guerra
alambradas oxidadas. trenes nocturnos
fiordos calvos bigotudos helados,
por donde se amarra a la tierra
con doble faz de un árbol
para forjar su destino.
Descalzo cuerpo desnudo
de arquero vencido
en torno a su greda
que arquea rige y moldea
el tremendo futuro.
Su destino. divisa el horizonte
nubes y luna llena cerrado por montes.
Deseoso, coronado por robles y encinas
desnudo peñascal de un ser de piedra
duro, corazón que aguanta con mirada curtida
viejo -tauro pace sobre la hierba. rumia
gritos roncos que le aventan su garganta.
de su tierra roja y reseca olvidada
con torrenciales se sacia
un volcán que despierta
pero mejor le canta
¡Ay duerme duerme duerme
calma calma!! .

© Araceli García Martín

En tu boca

En tu boca cereza
y tu negra sotana
una tarde entera
esperé en la iglesia
comulgue mis pecados
de muy buena gana
en la cruz tibia de tus manos
Me hice del coro esa mañana.
De repente el recuerdo me llega.
Con el agua en mi rostro,
el viento en mi ventana,
la noche en mi nostalgia,
el alba en mi locura
el incienso en mis sentidos
un aroma entre mis dedos
mi primavera en tu otoño.
Una estrella de día sin duda
Una niña que ya se hizo mujer
se quitó el velo, para no volver

© Araceli García Martín

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