SUBIR AL CIELO

Llegas y envuelves
mi cuerpo en tus brazos
y pegas mi cara a tu piel.
Atraviesa los cristales sin romperlos;
como atraviesa el pecho la daga del mago,
traspasa las distancias de los océanos.
Alza tu brazo de faro
y toma las nubes algodonosas.
en la playa tus cabellos enredados
bajo palmeras frondosas.
Si has de llegar a mi rosa
no uses la piedra,
usa la palabra
usa tu ternura, usa el amor
no llegues como tormenta
ni como huracán,
calma tu corazón.
tu mi amor, tu mi calma
mi caricia cercana.
Acerca tus aguas a mis tobillos
acerca tus labios a los míos
una hora antes de marchar.
deja que te vea por completo
para subir al cielo una vez más.

© Araceli García Martín

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ELLA, NO ERA MEDUSA

Cuando lucía su melena suelta al viento
en la noche su viejo cepillo  parecía  nuevo.
Le gustaba pasear serena hasta el ocaso
Le gustaba escuchar música
y bailar bajo el cielo con sus pies descalzos.

Temblaban  las  hojas del  suelo.
En su piel de naranja, perlas de nácar
El sol, como un cíclope a su piel, se aferraba
el se equivocaba, no debió  bailar  aquél bolero.

Ella no era Medusa ni se asemejaba
Pocas veces se enervaba,
pero cuando sucedía
mejor mantenerse alejados
sin darle problemas en todo el día.

 

© Araceli García Martín

SOLO ESO

La reina de corazones
espera un beso
solo era eso
Tras una impenetrable
barrera de niebla.
por el horizonte
su mirada se aleja
Nadie viene a caballo
por el monte.
clavadas las zarzas en su piel
color grana liquido salado
se desliza hasta los pies.
La angustia la invade
de lado a lado
grande es su impotencia.
por no poder desprender
esos ojos sin clemencia.
Son ellas las hijas
de las almas,
que llegan calladas
que la hacen sentir
parte de esta maraña.
La reina de corazones
espera un beso
solo era eso

© Araceli García Martín

 

DESDE EL PASADO

harapos

Harapos esparcidos,
colgados de un viejo arnés de guerra
alambradas oxidadas. trenes nocturnos
fiordos calvos bigotudos helados,
por donde se amarra a la tierra
con doble faz de un árbol
para forjar su destino.
Descalzo cuerpo desnudo
de arquero vencido
en torno a su greda
que arquea rige y moldea
el tremendo futuro.
Su destino. divisa el horizonte
nubes y luna llena cerrado por montes.
Deseoso, coronado por robles y encinas
desnudo peñascal de un ser de piedra
duro, corazón que aguanta con mirada curtida
viejo -tauro pace sobre la hierba. rumia
gritos roncos que le aventan su garganta.
de su tierra roja y reseca olvidada
con torrenciales se sacia
un volcán que despierta
pero mejor le canta
¡Ay duerme duerme duerme
calma calma!! .

© Araceli García Martín

En tu boca

En tu boca cereza
y tu negra sotana
una tarde entera
esperé en la iglesia
comulgue mis pecados
de muy buena gana
en la cruz tibia de tus manos
Me hice del coro esa mañana.
De repente el recuerdo me llega.
Con el agua en mi rostro,
el viento en mi ventana,
la noche en mi nostalgia,
el alba en mi locura
el incienso en mis sentidos
un aroma entre mis dedos
mi primavera en tu otoño.
Una estrella de día sin duda
Una niña que ya se hizo mujer
se quitó el velo, para no volver

© Araceli García Martín

ENSALADA DE VIDA

Azul, algodón, fresca, hoja, hierbabuena
baile, ceñido, corsé, amarillo pantalón,
verde vestido, húmedo, hueco, corrido,
mano, rosa, beso, lazo, ombligo
arena, sol, desierto, ojo, despierto
alada, pluma espiga, hormiga, luna
amor, curvas, tangente, triangulo, gente.
Subir a la nube y con su manto cubierto
hacer la cosecha para la ensalada
de palabras mil. bien revueltas
con una pizca de cielo incierto
aderezada, con un pellizco de pimienta
y al mar bajar un momento para salar.
Un chorreón esplendido
de aceite oliva virgen y vinagre de manzana
Importante ;nunca comerla en soledad
que sea mucha la gente. con hambre y ganas.
Sabrá mejor en compañía todos los días
con mantel a cuadros y en familia
cada día podremos hacer
Más sabrosa y sana nuestras vidas.

© Araceli García Martín

LUNA DORADA

Tengo una luna
bajo el cielo de Granada
caprichosa y embrujada
abrazada a su Alhambra
desde la cuna.

Tengo una canción vaga
de pétalos rojos,
marchitos
y labios desiertos
.de amor henchidos

Tengo hormigas de luna
tan hondas en mi entraña,
que veo cabalgar sus sombras
enfilando nubes… una a una.

Tengo sus copas doradas
donde cantan los grillos
Y en las noches de amados
beben su nectar… unidos.

Son las almas
que se esconden
a veces entre las tapias
se aman allá donde
la luz está apagada
solo la luna dorada es testigo
de nuestra inocente celada

Tengo lo necesario
para dejar un escrito
en tus brazos…
Luz de luna dorada
y un poema sin rimas
bajo el cielo de Granada
quedaremos sin lagrimas
¡Pero nunca calladas!

© Araceli García Martín

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