Te acariciaré con la delicadeza de los poetas
hurgando versos de amor sobre tu piel desnuda
mientras siento latir el corazón de las estrellas
y la luz de la luna me enseña tus secretos.

Te sentiré llegar cuando la luna sea una ola de mar
le pediré estar ciega para poder oírte por la piel.
para explorar tu mirada con mis dedos,
y caminar en tu noche como grácil gacela

Te acariciaré cuando es tardío el día
y las débiles sombras conceden reposo
a las cansadas pupilas que se revisten de sueño
la pasión que te hace, del alma mía, tuyo.

Te dejaré caer mis cabellos inclinando
la cabeza hacia el espacio
donde el yunque de tus palabras
se fundan con mi labios.

Te acariciaré aflorando tus pensamientos
en su desconocido oscilar
robando y escondiendo todos los deseos
que no tengan sólo conmigo tu altar.

Te dejaré indagar en mis sentimientos
y tu susurro de dulzor húmedo se calará
dejando tallar efigie de diosas salvajes
en la ranura de mi vientre.

Te acariciaré reteniendo entre los dedos
deseosos afanes que sean notas de plata
de tu piel hasta el firmamento
pellizcada en las cuerdas de tu voz adormecida.

Te dejaré buscar besos entre mi nuca
con brazo diestro perfilar figuras
entre mis piernas
que irradies deseos por el canal de la conciencia..

Suave me posaré encima de ti como alba sobre el mar
en un sólo aliento sublime encanto respirar
y en este beso de amor tanto deseado
el alma mía en la tuya en eterno tendré legado.

Con locura de una imaginación desbordada.
Gesto ligero de fricción de amor sin pausas
comulgamos en un sólo beso carnal
que nos hace sentir el corazón en el alma.

© Araceli García Martín & Greg D.