Alguien le hizo creer
al bello canario Amor
que él…
era más y mejor
cantando,
brillando en el cielo
como un lucero.

Su padre le contó un día
Vivimos en la tierra
para frenar el llanto
para llevar la alegría.
Tu canto,
ha de ser insistente
tú eres mejor que la luna
Tú eres mejor que el Sol.
Tú eres lo mejor
Tú, serás…
tu propio Dios.

Desde entonces
el pequeño canario
cuenta y recuenta
desde el suelo lunar
de sus clavículas
sus alas. las mareas,
sus etapas
del venir y marchar
de miles de estrellas
reflejadas en el mar.

Cómo volar
sobre los cráteres
y darles forma de luna llena
en vez de estrellas.
Ser canto de canario
insistir en su trabajo.
Cuentan
en los días de sol fuerte
y su resplandor
canario Amor
se enamoró
de Luna…
en Macaronesia
Casi
se quedó ciego
de tanta belleza
pero se dijo:
¡Yo puedo…
Yo puedo!
Pudo acumular
el calor de sus besos
en sus alas,
y dejó regueros de caricias
de poemas y delicias
sobre los muslos
de la blanca dama.

Se sentía bien,
antes de morir
al comprobar al admirar
esa marca de nacimiento
que les hacía diferentes
a los niños de su pueblo.

Todos tenían en su frente
brillo de estrellas
en sus ojos miradas de cráter,
en sus pies el dulzor de la banana
en sus labios calor
de clavel rojo pasión
y en sus sueños…
en sus sueños
siempre se encontraban
volando y cantando
bajo el encanto
del sombrero
de la luna
y su resplandor
con la melodía
del canario
Amor.

© Araceli García Martín